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OTO�L
OTOÑAL
Que yo qué digo, decís,
sobre los años postreros.
Anoche, en este enero,
tenía un pensamiento gris.
... lo acompañé con anís
y el dormir fue placentero.
Las cosas duelen. Total
nada va a cambiar, tampoco.
Si no comprendo estoy loco.
Y si comprendo, estoy mal.
Anoche me sentí igual
que un perro viejo y enfermo.
... un trago, un tango y me duermo
con un sueño ochentanal
como si nada pasara.
La capa negra, el cielo
la arrojó anoche al mar.
Hoy, la piel del Infinito
es más azul que otros días.
Su chal, quizá despacito
se vuelva sombra afligida.
Yo qué sé. Yo no sé nada.
Oigo música. Medito.
Cansada de ser herida
vierte la tarde su sangre
que es luz y es ala de ángel.
Si la tarde es perseguida
con mal de ojo de neblina
por qué la vida sería
querido amigo, distinta.
Colaboración enviada por: Eduardo Serrano Orejuela
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