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LAS CUARENTA


LAS CUARENTA
Letra de F. Gorrindo ("Froilán")
Musica de Roberto Grela

José Gobello: Conversando tangos. Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor, 1976.

Este tango de Gorrindo, con música de Roberto Grela, fue estrenado por Azucena Maizani, 
en el año 1937. Azucena era entonces relativamente joven (1), pero su 
larga y dolorosa decadencia ya había comenzado.               

Froilán Francisco Gorrindo nació en Quilmes el 5 de octubre de 1908 y moriría en la 
misma ciudad el 2 de enero de 1963. Su primer tango, Perdón de muerta, fue estrenado 
por Mercedes Simone en la radio Belgrano (llevaba música de Pablo Rodríguez, el primer 
marido de la famosa cancionista). Compuso muchas otras cosas pero las memorables quizá 
no sean sino -aparte de Las cuarenta- Mala suerte (1938, música de Francisco Lomuto), 
Paciencia (1938, musica de Juan D'Arienzo ) y La bruja (1938, música de Juan Polito).    

Roberto Grela hizo lo que pudo con las alejandrinos de Las cuarenta. Porque los versos 
de ese tango son alejandrinos de estructura idéntica a los de Celedonio Flores: a los de 
Audacia, a los de Margot, a los de Mano a mano, a los de Tengo miedo, a los de Viejo 
smoking. También tienen la misma estructura métrica de los de La gayola, de Tagini. 
Las posibilidades de poner música original y distinta a versos alejandrinos podían 
considerarse agotadas, pero Grela demostró -mejor o menos bien- que no lo estaban.     

Por supuesto, Las cuarenta no recuerda a los tangos de Flores, sino a los de Discépolo. 
Es un tango lleno de aforismos, de sentencias doctrinales, como Que va cha ché. Pero 
esas cosas tremendas que en Que va cha ché se dicen al moda cínico del viejo Vizcacha, 
en Las cuarenta se expresan con amargura. Y, desde luego, muy seriamente. Es que 
Gorrindo no teorizaba, como Discépolo que lo hacía en broma, y ahora algunos se lo 
toman en serio, y dicen que era un filósofo, y la Universidad lo doctora, post-mortem, 
cosa que a Discépolo le sonaría a cachada, y a lo mejor la es, pero no una cachada que 
la Universidad le hace a Discépolo, sino una cachada que Discépolo le hace a la 
universidad. . . Decía, y me fui de viaje, que Gorrindo no hace teoría, que puede ser 
falsa, y casi siempre lo es, porque la teoría es producto de 1a mente humana, que es 
falible; lo que hace Gorrindo es resumir su experiencia personal, dar el prontuario de 
su alma (lo que también hizo Discépolo, pero no en Cambalache, que algunos consideran su 
Summa Philosophica, sino en Martirio, por ejemplo, o en Cafetín de Buenos Aíres ) .                     

A Gorrindo le ocurrieron cosas como éstas:

La vez que quise ser bueno, en la cara se me rieron; 
cuando grité una injusticia la fuerza me hizo callar...
La experiencia fue mi amante y el desengaño mi amigo...
¡Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Como a todos, a quien más, a quien menos, nos pasa lo mismo, tomamos ese escepticismo 
al pie de la letra. Y bien, ¿de dónde sale ese escepticismo, ese descreimiento, ese 
pesimismo? Por lo pronto, sale de Discépolo. Pero Discépolo lo toma de Dante A. Linyera. 
El "amigo que es amigo siempre y cuando le convenga", de Las cuarenta es uno de aquellos 
"amigos que gozan con el sopapo que uno recibe por mamerto", del poema Fiaca, de Linyera.
Y bien, Linyera tomó su estilo aforístico de un vate tonante y caudaloso, ahora bastante 
olvidado, de fama asaz descaecida, que en sus tiempos fue popularísimo: don Pedro 
Bonifacio Palacios, modestamente autoapodado Almafuerte. Que a nadie asombren estas 
genealogías: si los chicos no vienen de París -de París venían las chicas, pero ya 
creciditas- los versos tampoco vienen de allí.

Lo que habría que ver es por qué la gente es como la pintan Discépolo y Gorrindo; por 
qué "todo es grupo, todo es falso". Para no hacer la cosa muy larga, apenas voy a 
recordar que hace unos dos mil años Plauto observó que el hombre es un lobo para el 
hombre, y que hace también unos dos mil años Lucrecio se dio cuenta de que los espíritus 
de los hombres son miserables y sus corazones, ciegos. Las cosas no cambiaron mucho desde
entonces; sólo que entonces las cantaban en latín y ahora las dicen en lunfardo. Además, 
en aquellos tiempos, la gente sabía que la raíz de la injusticia está en el corazón 
humano, y trataba de mejorar ese corazón, por medio del arte e, inclusive, por medio de 
la moral (porque la moral no estaba entonces tan denigrada como hoy, ni la daban "por 
moneditas"). Ahora, en cambio, mucha gente cree que la raíz de la injusticia no está en 
el corazón del hombre, sino en el sistema, y en lugar de hacer versos hace terrorismo. 
Lo que es igualmente inútil, aunque tal vez un poco más peligroso.

1. Azucena Maizani nació en Buenos Aires el 17 de noviembre de 1902 y murió en la 
misma ciudad el 15 de enero de 1970.

NOTA DE EDUARDO ROMANO

Fue grabado por Azucena Maizani con conjunto, en el sello Odeón (6/37). Para  el
mismo  sello  lo  grabaron  F. Canaro  con  Roberto  Maida  (11/37); Charlo  con
acompañamiento de  guitarras (1/55);  y Oscar  Alonso con  guitarras (9/66). Más
tarde, Raúl Berón  con guitarras, en  sello Show-Record (1968);  Tito Reyes con
orquesta, en  Magenta (1969);  Angel Cárdenas  con orquesta,  en el  mismo sello
Magenta (1969); Juan D'Arienzo con Alberto Echagüe, en Víctor (1970), y  Alfredo
De Angelis  con Carlos  Aguirre, en  Odeón (11/70),  entre otros.  Según algunos
críticos, fue  estrenado por  Azucena Maizani  en el  teatro Nacional,  en 1938.
Otras opiniones ubican ya una grabación de la misma intérprete el 3 de junio de
1937.  Es perceptible la influencia de Discépolo  en el tono de esta letra y  la
de Celedonio Flores en el uso de los versos alejandrinos.

Corregida por Venus Ghinea <venusghinea@sprint.ca>

Con el pucho de la vida
apretado entre los labios,
la mirada turbia y fria,
un poco lento al andar,
doblo la esquina del barrio
y curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno,
esto se le oyo acusar:

Vieja calle de mi barrio
donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo
en inutil barajar
con una llaga en el pecho,
con mi sueño hecho pedazos,
que se rompio en un abrazo
que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo,
aprendí todo lo bueno,
se del beso que se compra,
se del beso que se da,
del amigo que es amigo,
siempre y cuando le convenga,
y se que con mucha plata
uno vale mucho mas.

Aprendí que en esta vida
hay que llorar si otros lloran
y si la murga se rie
uno se debe reir;
no pensar ni equivocado,
para que, si igual se vive...
Y, ademas, corres el riesgo
de que te bauticen gil.

La vez que quise ser bueno
en la cara se me rieron,
cuando grite una injusticia
la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante,
el desengaño mi amigo...
Toda carta tiene contra
y toda contra se da.

Hoy no creo ni en mi mismo,
todo es grupo, todo es falso,
y aquel, el que esta más alto
es igual a los demas...
Por eso no ha de extrañarte
si alguna noche borracho,
me vieras pasar del brazo
con quien no debo pasar.

Colaboración enviada por: mandel
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